Si en ti hay vida, tienes acceso a los secretos de todos los tiempos,
pues la verdad del universo reside en todos y cada uno de los seres humanos.
(Morihei Ueshiba)







La trampa del actor

"Un mago es un actor interpretando a un mago".
(Jean Eugène Robert-Houdin)




Cuando acompañas a una actriz, lo sé bien, casi toda la gente que conoces a través de ella te pregunta si también eres actor. Y como siempre me ha gustado contestar lo que siento, aunque sepa que puede sonar extraño o que alguien puede considerarme un idiota o un pedante, contesto que sí, que no cobro por ello directamente al menos, pero que soy un actor como todo el mundo. Para mí la llamada "interpretación" -como el resto de artes, sintiendo como arte cualquier actividad humana- es una profesionalización -en base a sistemas creados en el tiempo- de un recurso humano que el ser humano siempre ha ejercido de forma más o menos consciente.

Todos somos actores. Todos tenemos creados personajes distintos que interpretamos dependiendo de la situación, e incluso improvisamos en situaciones nuevas e inesperadas. Y más allá de estos personajes episódicos, más o menos ensayados e incorporados, está eso que llamamos nuestra "personalidad", lo que creemos ser, que no es más que otro personaje creado desde hace más tiempo, reforzado reiteradamente mediante el diálogo interno y la imagen que "los otros" nos devuelven, limitado por las definiciones autoimpuestas y las aceptadas debido a nuestros miedos y creencias. Este personaje, igualmente ilusorio, es el más peligroso porque solemos asumirlo como nuestra identidad "real". Nos identificamos entonces con un disfraz y nos dormimos dentro de él.

Muchos actores profesionales, cuando se les pregunta por qué decidieron dedicarse a ello, responden que deseaban poder vivir vidas distintas. Este afán, aunque profundo, obedece para mí a una falta de consciencia. En una sóla vida están ya todas las vidas, dediquemos a lo que nos dediquemos. Cada individuo es portador del ADN universal. Lleva consigo la humanidad entera, porque ES la humanidad entera. Al caer en la trampa de la dualidad la persona quiere diferenciar entre "realidad" e imaginación, cuando el universo entero es un acto continuo de imaginación. La "realidad" no existe. Es sólo un mito donde a nuestra identidad le gustaría poder refugiarse y sentir que está en casa. Al inventarla hemos inventado su aparente opuesto: la "irrealidad". Y los actores profesionales suelen emplear la técnica mental de huir para crear el lugar del que se huye. Guíados por su afán aventurero se permiten ser infinitas personas "imaginarias", y por eso suelen crear la necesidad de tener algo "real" a lo que regresar. Un hogar psicológico. Una identidad clara. Por contraste sienten aún más intensa esa pretendida personalidad "real", sin darse cuenta que su aventura es la que, al volver, los encierra aún más en sus límites personales.

A muchos terapeutas, por ejemplo, no les apetece disfrutar de obras en las que se presenten graves conflictos humanos porque ya lo ven a diario, dicen, en su consulta. Sin darse cuenta huyen de sí mismos para poder sentir que regresan después a un lugar seguro y estable. Tratan los problemas de "los demás" para no enfrentarse con lo que creen ser ellos, sin entender que la dualidad es ilusoria y que "tú" y "yo" somos lo mismo. Al enfrentar un conflicto en una obra enfrentas un conflicto en ti. Al enfrentar un conflicto de alguien que te pide ayuda, enfrentas un conflicto en ti.
Lo que ves "ahí fuera" tiene siempre que ver contigo porque eres "tú" quien lo ve. No hay línea divisoria. No vas ni vuelves de ninguna parte. Siempre estás en el mismo lugar. Y ese lugar siempre es un infinito misterio.

Estos ejemplos no son más que amplificaciones de una forma de utilizar la mente muy común en todos los seres humanos. Sin embargo esta trampa, si queremos, podemos convertirla en pócima, lejos de sumirnos en un caos estresante y absurdo intentando buscarnos a nosotros mismos inútilmente. Si prestamos atención entenderemos que, precisamente por ser ilusoria, nuestra personalidad presente nos sirve de puerta mágica hacia todo cuanto deseemos ser.

Cuando alguien pone en evidencia algo que sueles hacer y que resulta doloroso y destructivo para ti o para "otros"... mucha gente se atrinchera en la ilusión: "Es que yo soy así". Y "tú" no eres así. Has aprendido a ser así, y puedes aprender a ser de otra manera si quieres. Porque lo eres todo. Puedes elegir. Aquello que no nos gusta en nosotros es porque no nos pertenece. Cargamos con ello por mandato familiar o social. Y sólo lo que nos gusta nos pertenece. Es lo que llamo "principio de posesión". Uno crea, adquiere, o conquista aquello que desea; y abandona, vende, destruye, o transforma lo que no desea. Por lo tanto sólo te pertenece lo que alimenta tu alegría y des-cubre la felicidad que eres. Si todo es imaginario puedes crear la ilusión que desees. Eres tu propio creador. Invéntate y camina. Cumple tu milagro. Este es el papel de tu vida. Ahora. No hay otro.





9 conjuros:

Ingrid dijo...

Maravilloso David, saber, sentir que no hay límites mas allá de nuestra propia mente.
Al tratar de comprender que somos Uno, me abruman las preguntas: ¿quien soy, que soy? ¿En que manera me enriquecen los demás? ¿"Necesito" de los demás para complementar mi experiencia?
He escuchado decir, sin embargo, que las preguntas son más importantes que las respuestas.
Abrazo

igt dijo...

Me encanta tu reflexión.
Somos como un río al que no le importa la orografía de su lecho o cuantas piedras se pongan en su camino.. Él nació río y para llegar a su destino cambia de forma las veces que haga falta, descubriendo en cada remolino, en cada remanso, en cada cascada diferentes formas de ser, de realizar, de sentir que su esencia siempre le acompaña porque es parte de ese océano que es su destino y su casa.. todo es uno!

Gracias, como siempre, por compartir tu sabiduría. Hoy me ha hecho sentir que todo es posible.

t.q.

Cristina dijo...

"Invéntate y camina", me encanta.
Lo haré :)

Lucía Camón dijo...

"Los actores suelen..." estoy cansada de oir esas palabras, de generilades sobre un gremio en el que hay mil personalidades diferente, exactamente igual que en otras profesiones.
A mi, actriz, al contrario de lo que dices aqui, precisamente mi profesión me ha ayudado muchísimo a no tomarme demasiado en serio mis puntos de vista, mi propia identidad, a defender vehementemente una opinión y al momento siguiente opinar totalmente lo contrario. Me ha permitido ver el mundo con ojos distintos a cada rato, eso ayuda a no tomarse demasiado en serio a uno mismo, eso es precisamente lo que, como decía Fernando Fernan Gomez, a la gente más le desconcierta de un actor !
Debate interesante !!!

David Testal dijo...

:)
Lucía... dices estar cansada de generalidades. Y eso me ha hecho darme cuenta de algo. Cambiaré ese "suelen" por "en mi poca experiencia suelen". :) Aunque es curioso cómo dices estar cansada de ello y luego apoyas la cita de Fernando.

Para mí eso es lo que más desconcierta de una persona, sea lo que sea a lo que se dedique. Y ni siquiera... eso es lo que más desconcierta a algunas personas percibir en otras personas. Porque lo que uno percibe en alguien no es necesariamente lo que ese alguien siente. A saber.

Dices: "Al contrario de lo que dices aquí" y a continuación no dices nada que contradiga lo que "yo" creía haber dicho. :) Tu profesión te ha ayudado a ciertas cosas de las que pareces estar orgullosa. ¡Bien! Has utilizado esa profesión para crear la persona que te gusta ser. Pero de ahí a pensar que esa actitud vital es intrínseca a una profesión... pues otra generalización, ¿no?

La verdad es que "yo" también estoy un poco "cansado" de eso de no tomarse en serio. Lo escuchaba desde pequeñito y nunca sabía a lo que se referían. Para mí vivir siempre ha sido importante. Eso si. Lo de "serio" nunca lo comprendí. A veces parece que se utilizara como una excusa para no enfrentarse a la propia concepción de algo. Una cosa es conocer y vivir la consciencia ilimitada de la que todos formamos parte, y otra cosa es no decidir nunca en el mundo de las formas. La expansión de la consciencia no implica inmadurez, más bien al contrario. Espero que me esté haciendo entender.

Porque para mí no es serio nada, o todo lo es. Un juego divertido y "serio" a la vez, porque uno crea el mundo continuamente, y no se me ocurre nada más "serio" que eso. ¡Qué maravilla! Sin embargo muchas personas andan tomándose en serio muchas cosas circunstanciales y luego, cuando les conviene, te dicen o se dicen que uno no debe tomarse "demasiado" en serio. Caen en la trampa de la dualidad de nuevo: "serio" y "no serio". :)

De todas formas sólo utilizaba la profesión de actor, igual que la de terapeuta, como un ejemplo de cierta actitud vital. Para llamar la atención sobre ella. No pretendía generalizar. Es sólo mi experiencia, y lo que decido des-cubrir con ella.

Gracias por tu punto de vista.
Un beso en una botella.

Anónimo dijo...

JI JI JI
Estudiaré detenidamente tu sabia respuesta.
MUA !
L.C.

Anónimo dijo...

Sobre el extremo de la singularidad y el extremo de la pluralidad.

Cuando observamos un objeto, como nuestro yo, sentimos que es una entidad singular e indivisible, y que su singularidad tiene existencia inherente. Sin embargo, en realidad nuestro yo tiene numerosas partes, como las que leen, escuchan, hablan…o actúan, o las que son, por ejemplo, una madre, un suegro o un actor. Nuestro yo es designado sobre el conjunto de esas partes. Tal y como sucede con los demás fenómenos, es una singularidad, pero no es más que una mera designación, al igual que un bosque es meramente designado a partir de un grupo de árboles o un reparto lo es a partir de un grupo de actores.

Del mismo modo, cuando percibimos varios objetos, pensamos que su pluralidad también tiene existencia inherente. No obstante, al igual que la singularidad de cada uno de ellos, su pluralidad tampoco existe por su propio lado. Por ejemplo, en lugar de percibir varios árboles o actores individuales, podemos considerarlos como un bosque o como un reparto, respectivamente.

Por lo tanto, la singularidad y la pluralidad no son más que meras designaciones de la mente conceptual y aunque existen de forma convencional, no lo hacen de forma independiente.

Si comprendemos esto con claridad, no tendremos motivos para sentir odio ni apego hacia los objetos, ya sean singulares o plurales.
:-)

David Testal dijo...

Para mí no tiene sentido la dualidad "singular"-"plural".
Igual que no tiene sentido "odio"-"apego", pues el odio es sólo una forma más de apegarse a algo.

De todas forma no sé si te he entendido muy bien. Aunque gracias de todas formas por compartir, seas quien seas.

David Testal dijo...

Ingrid...claro que necesitas a los demás. Todos los necesitamos. Sólo que "los demás" están dentro de ti. :) Espero me entiendas.