La piedra filosofal

Elixir. ©David Chaim Smith






















En Primera Plana, de Billy Wilder, uno de los periodistas, indignado por cómo han contestado a uno de sus artículos, sintiendo que no le han leído, dice algo así como: "¡Pero si eso ya lo decía yo en el segundo párrafo!". Su compañero le contesta: "Ah, amigo. Es que nadie lee el segundo párrafo". Y ese es el primer deber, a mi entender, de alguien que quiere conversar: leer más allá del primer párrafo, evitar la reacción a ideas aún incompletas, seguir escuchando hasta el final, buscar qué interpretación de lo que escuchamos es la que más resuena con nosotros. Sólo si somos capaces de estar de acuerdo con alguien podemos permitirnos el estar en des-acuerdo. Sólo si sabemos hacer que todo, sea lo que sea, nos sirva, podemos entonces discutirlo de forma creativa.

Porque en el fondo nadie puede estar en des-acuerdo con nadie. El universo es un profundo acuerdo constante entre todo. Nadie puede estar en des-acuerdo con lo que escribo. Sólo puede estar en des-acuerdo con su forma de leer lo que escribo. Al contestar nos contestamos.

No me interesan las opiniones. Las mías tampoco. No escribo mis opiniones. Escribo soluciones. No son las únicas. Pero son las que, hasta ahora, he ido desarrollando a partir de lo innombrable, lo que humildemente sé transmitir, de momento, utilizando esta herramienta, tan rica y pobre al mismo tiempo, que son las palabras.

No se trata de tener razón. No la quiero. La perdí, afortunadamente, hace tiempo. En la magia no cabe lo verdadero o lo falso, sólo lo auténtico. Estar de acuerdo o en des-acuerdo con algo es sólo un ejercicio intelectual que tampoco ya me interesa. Sólo quiero dar lo mejor de mi, de la mejor manera que sepa a cada instante. Ese es el mundo que he decidido crear.

Lo que escribo no son verdades, son "técnicas". No válidas para todas las personas ni para todos los momentos, quizás. Depende. Pero infalibles para determinadas personas, en ciertos momentos. Porque no todo el mundo las aceptará intelectualmente siempre, no todo el mundo sabrá hacer que determinadas ideas encajen en su mapa del mundo para convertirlas en algo útil siempre. Es más... Soy consciente de que todo cuanto digo es mentira, como también es mentira lo contrario, y cualquier cosa que uno pueda llegar a decir. Pero también sé que si lo aceptáis como una verdad os funcionará.

Entre lo que escribo está lo que no escribo, un secreto indecible que sólo los iniciados re-conocerán. Pero no es necesario que seas un iniciado para hacer que cualquier idea dance contigo en armonía. Incluso ese ilusorio des-acuerdo que sientes, si trasciendes la reacción, puede ser un regalo maravilloso, una explosión que te impulse en otra dirección más bella quizás para ti.

Alguien me dijo hace poco que cuando no estaba de acuerdo con lo que "yo" escribía sobre algo, se ponía a escribir también sobre ello. Y eso me alegra. No es lo que digo, es lo que tú haces con ello, a partir de ello.