El verdadero rey mago


¿Y si empezáramos por no engañar a los niños, por hacerles saber que todos somos reyes, reyes soberanos en nuestra vida, que tenemos el poder y la responsabilidad sobre ella, y que además todos somos magos porque creamos a cada instante esa vida, el cosmos, el mundo en el que vivimos? ¿Por qué no les hacemos saber que su consciencia es una varita mágica infalible y todopoderosa?

No sabrían explicar esto, sin embargo, todos esos niñatos autodenominados "adultos" que, sin saberlo, pretenden utilizar a sus hijos para dar rienda suelta a su infantilismo insano, y revivir a través de ellos lo que creyeron un día perder, sin saber que es precisamente ese intento lo que les impide recuperarlo. ¿Para qué repetir el mismo engaño inútil, haciéndoles creer que la magia es ese teatrillo grotesco ideado para que consumamos como borregos? ¿Por qué no ejercer conscientemente -y hacer así que sus hijos también lo hiciesen- la verdadera magia de la existencia? ¿Y si empezamos por vivir la "verdad", mostrándola, mucho más extraordinaria que esa historia tonta e infantiloide con la que se les emboba para que luego des-cubran que han sido mentidos, enfermando así de "realismo"? ¿Y si hacemos que para ellos el despertar consista en entrar en el paraíso, y no en salir de él?

Se crea una ilusión sin aportar consciencia de la ilusión. Se trata al niño como si fuese un tonto. Se abusa de él. Se le traiciona. Porque el juego podría mantenerse si se quiere, pero sin engaño, haciendo que todos los participantes fuesen conscientes, transformándolo así en una representación sagrada, en una metáfora, en una "verdad".

La magia es lo único "real", es la naturaleza misma de la vida. El "adulto", no consciente de la magia, no habiéndose con-vertido en mago, inventa una historia fantástica en la que él mismo no cree, como consuelo, y prepara así a sus hijos para la decepción, perpetuando este estado hipnótico y cegador en la humanidad, este estado en el que la mayoría piensa que la magia sólo forma parte de los cuentos.

Y sin embargo, la verdadera magia, una vez des-cubierta, no se puede perder ya nunca. No hay des-ilusión posible porque uno es consciente entonces de que todo es ilusión, y uno sabe cómo crear sus propias ilusiones. No es una historia para dormir bien, es una revelación para despertar bien. ¿Por qué no acabamos de una vez por todas, también, con las historias para "dormir"?

A "los reyes magos" les pediría que se ayudasen a sí mismos, que se realizaran, que dejasen de regalar cajas vacías, que dejaran de joder. El ser realizado se regala a sí mismo continuamente, sin esperar a una fecha señalada.

Por mi parte no necesito nada. Como decía una antigua amiga: "¿Qué pedir si lo soy ya todo?"

Los reyes no son los padres. No dejes que te engañen. Todo aquel que te quite el poder te engaña. Los padres son unos farsantes. Tú eres el verdadero rey mago.


Si Fueses Pájaro Lo Entenderías:
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